lunes, 19 de mayo de 2014

Modelos de enseñanza

Bruce Joyce y Marcha Weil, en el primer capítulo de su libro sobre los "Modelos de Enseñanza", proponen una mirada integrada sobre los diferentes modelos educativos: Modelos de proceso de la información, modelos personales, de interacción social y conductistas.

“Los cuatro grupos: procesamiento de la información, personales, interactivos y conductales, persiguen objetivos característicos con sus propios medios. Los modelos de información dependen de actividades que implican contenidos y habilidades. Los modelos interactivos se refieren a la energía del grupo y los procesos de interacción grupal. Los modelos conductales persiguen el cambio de comportamientos específicos, examinando los condicionamientos, determinaciones, sustituciones y repeticiones del comportamiento.”

Después de darnos un pantallazo breve sobre cada uno, llegan a la conclusión de que “estos grupos de modelos no son de ningún modo antitéticos o excluyentes, aunque cada uno representa un particular enfoque de la enseñanza.”  Nos invita no a quedarnos con un modelo único, perfecto e ideal, porque no lo hay; sino que nos ayuda a ver que “ciertos modelos son más apropiados que otros” para ciertas circunstancias. Es decir, que las materias, el ambiente, el centro educativo, los alumnos, son los que nos dan la pauta y ayudan a ver cuál o cuáles son adecuados en la situación en la que nos encontremos. Incluso su propuesta es la de “crear nuevos modelos” y combinarlos. Y al mismo tiempo, nos indican que detrás de cada uno se esconde a la vez un mundo de valores y opciones que se transmiten en el mismo modelo.

                En estos dos fragmentos de la película “Estrellas en la Tierra”, podemos observar algo de esto. Dos modelos distintos, aplicados al mismo sujeto: un niño que luego descubren que tiene dislexia. La clave del cambio, que sí logra el segundo profesor, quizás fue el acercarse, descubrir las necesidades personales del pequeño, y proponerle un nuevo espacio de aprendizaje… casi como haciendo suyo el lema de la UNESCO “No child left behind”, no dejando que ni uno solo se pierda en este camino del aprender.

"Estrellas en la Tierra"

Quedar afuera...
 


Ser integrado...


Alejandra Lemonnier

lunes, 12 de mayo de 2014

La Iglesia y la edución

La educación para la cultura íntegra del hombre
61. "Hoy día es más difícil que antes sintetizar las varias disciplinas y ramas del saber. Porque, al crecer el acervo y la diversidad de elementos que constituyen la cultura, disminuye al mismo tiempo la capacidad de cada hombre para captarlos y armonizarlos orgánicamente, de forma que cada vez se va desdibujando más la imagen del hombre universal. Sin embargo, queda en pie para cada hombre el deber de conservar la estructura de toda la persona humana, en la que destacan los valores de la inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad; todos los cuales se basan en Dios Creador y han sido sanados y elevados maravillosamente en Cristo. La madre nutricia de esta educación es ante todo la familia en ella los hijos, en un clima de amor, aprenden juntos con mayor facilidad la recta jerarquía de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo como natural en el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van creciendo. Para esta misma educación las sociedades contemporáneas disponen de recursos que pueden favorecer la cultura universal, sobre todo dada la creciente difusión del libro y los nuevos medios de comunicación cultural y social. Pues con la disminución ya generalizada del tiempo de trabajo aumentan para muchos hombres las posibilidades. Empléense los descansos oportunamente para distracción del ánimo y para consolidar la salud del espíritu y del cuerpo, ya sea entregándose a actividades o a estudios libres, ya a viajes por otras regiones (turismo), con los que se afina el espíritu y los hombres se enriquecen con el mutuo conocimiento; ya con ejercicios y manifestaciones deportivas, que ayudan a conservar el equilibrio espiritual, incluso en la comunidad, y a establecer relaciones fraternas entre los hombres de todas las clases, naciones y razas. Cooperen los cristianos también para que las manifestaciones y actividades culturales colectivas, propias de nuestro tiempo, se humanicen y se impregnen de espíritu cristiano. Todas estas posibilidades no pueden llevar la educación del hombre al pleno desarrollo cultural de sí mismo, si al mismo tiempo se descuida el preguntarse a fondo por el sentido de la cultura y de la ciencia para la persona humana".



El papel de la educación en el crecimiento integral del hombre.
En el numero 61 de Gaudium et Spes la Iglesia nos ofrece su visión sobre el rol de la educación en el desarrollo integral de la persona humana. Este desarrollo tiene que ver con la posibilidad de desplegar los valores que constituyen al todo del hombre: “inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad”.
Desde esta visión,  en la que se debe de considerar que toda educación se nutre desde la familia, las instituciones educativas tienen que generar espacios y poner medios para garantizar que estos valores humanos y culturales se desplieguen durante los años de formación y sirvan de base para la vida.

Los cristianos y especialmente los que trabajan en este campo son llamados a velar por esta educación integral, y a la vez impregnarla de la fe que hace pleno al hombre.


Alejandra Lemonnier
María Breuer Moreno
Arturo Fernández
Facundo Valeriano




domingo, 4 de mayo de 2014

Educar la vida


SEÑALES QUE EDUCAN

Facundo Valeriano

Cómo usar lo que sabemos


Llamaremos “escuelas inteligentes” a las que se mantienen atentas a todo posible progreso en el campo de la enseñanza y del aprendizaje.
A nuestro juicio, la escuela inteligente debe poseer tres características:
Estar informada: en la escuela inteligente, los directores, los docentes e incluso los alumnos saben mucho sobre el pensamiento y el aprendizaje humanos y sobre su funcionamiento óptimo. También saben mucho sobre el funcionamiento óptimo de la estructura y de la cooperación escolar.
Ser dinámica: este tipo de escuelas no necesita sólo información sino un espíritu enérgico. Las medidas que se toman tienen por objeto generar energía positiva en la estructura escolar, en la dirección y en el trato dispensado a maestros y alumnos.
Ser reflexiva: la escuela inteligente es un lugar de reflexión en la doble connotación del término: atención y cuidado. En primer lugar, quienes la integran son sensibles a las necesidades del otro y lo tratan con deferencia y respeto. En segundo lugar, la enseñanza, el aprendizaje y la toma de decisiones giran en torno del pensamiento. Como veremos más adelante, es de capital importancia colocar el pensamiento en el centro de todo cuanto ocurre.

Informada, dinámica y reflexiva, tales son las características de la escuela inteligente. Estas características no son revolucionarias. Son propias del sentido común (pero no de su práctica). En la mayoría de las escuelas, los directores, docentes y alumnos carecen de información suficiente sobre la enseñanza, el aprendizaje, el pensamiento, la colaboración y otros elementos indispensables para un funcionamiento óptimo. Los niveles de energía son generalmente bajos, las frustraciones son incontables y, lo que es peor, el pensamiento no ocupa un lugar esencial ni en el proceso de aprendizaje ni en el trabajo conjunto.

"La escuela inteligente"
David Perkins


Facundo Valeriano

jueves, 1 de mayo de 2014

El Punto

Acompaño este pequeño pero muy significativo video, con unas palabras de Carl Rogers:

"Permítaseme determinar con un poco más de precisión los elementos que intervienen en ese aprendizaje significativo o experimental. Este tiene el carácter de una implicación personal: la totalidad de la persona, en sus aspectos sensitivo y cognitivo, se halla en el acto de aprender. Es de iniciativa propia, pues, aun cuando el impulso o el estímulo provengan de fuera, la sensación de descubrir, de lograr, de aprehender y comprender viene de dentro. Es difusivo, puesto que hace que cambien la conducta, las actitudes y quizás hasta la personalidad del educando. Es evaluado por el alumno, pues éste sabe si responde a su necesidad, si le conduce a lo que quiere saber, si ilumina la parte oscura de la ignorancia que experimenta. El foco de la evaluación, podríamos decir, se halla precisamente en el educando. Su esencia es la significación, pues, cuando tiene lugar tal aprendizaje, el elemento de significación para el educando se estructura dentro de la experiencia total."
                                  
ROGERS, Carl: Libertad y Creatividad en la Educación


Alejandra Lemonnier

jueves, 17 de abril de 2014

Detrás de la Pizarra


Esta es la historia de una joven profesora que hace opción por quienes nadie veía, nadie quería, nadie atendía... una mujer que hace opción por los que "estaban detrás", escondidos; en una escuela "sin nombre", que se transforma en "hogar" para quienes no la tenían. Y refleja las posibilidades de inclusión y promoción de una educación humana, una pedagogía del corazón.

lunes, 14 de abril de 2014

Evaluar para comprender

Como todo proceso, el de enseñanza aprendizaje requiere ser evaluado, para comprobar que su marcha hacia el objetivo esté en el ritmo y en la dirección correcta. Lo que debe entenderse es que evaluar en la escuela no debe ser visto como un obstáculo para el estudiante sino como un instrumento para descubrir sus logros y sus flaquezas, pero en este último caso, solo para corregirlas. El profesor no evalúa únicamente al alumno cuando toma un examen, se evalúa a sí mismo. Si todo un curso, o la mayoría, ha desaprobado un examen, deberá variar sus estrategias, reformularse consignas, pensar si el contenido no es demasiado elevado para ese grupo, si estuvo bien explicado, si ha sido correctamente comprendido, etcétera.
Evaluar nos brinda información, ya sea de procesos o de resultados, según el tipo de evaluación de que se trate. Puede además del alumno singular, evaluarse el aula, la institución escolar o el sistema educativo en general.
El resultado de la evaluación nos otorgará datos cualitativos y cuantitativos que deben hacer surgir un plan de acción.
No debe entenderse que se evalúa solo con exámenes, también se evalúa el comportamiento, la actitud hacia el aprendizaje, la solidaridad hacia el grupo, la disposición para aprender, la participación activa, la responsabilidad, etcétera, pues el fin a lograr en los educandos, no es solo una acumulación de datos, ni el manejo correcto de contenidos procedimentales, sino una formación integral, para lograr seres humanos dignos y provechosos para sí mismos y para los demás.
Además debemos tener en cuenta que debemos evaluar nuestras propias técnicas de evaluación para ver si se adaptan al contexto, si son pautas claras, si son acordes a los fines pretendidos, etcétera.
En mi práctica docente he observado la utilidad de la devolución de los exámenes, pues de lo contrario el alumno opta por alegrarse o frustrarse con la calificación obtenida y guardar el examen como un simple número que lo calificó como alumno exitoso o fracasado.
El examen debe analizarse, corregirse en clase, explicarse el por qué de los errores, y volverse a tomar, con consignas similares, luego de reflexionarse sobre el mismo, para que se sienta que es un instrumento para el aprendizaje y no un fin en sí mismo, y para comparar resultados de progreso.

Se debe explicar que a lo largo de la vida somos evaluados constantemente, en nuestro trabajo, en nuestras familias, por parte de nuestros amigos, y obtendremos buenas o malas calificaciones según el esfuerzo que hagamos para que nuestros actos resulten correctos o socialmente aceptables; y en general, tanto en las evaluaciones escolares, como las en las pruebas que la vida nos toma día a día, existen segundas, y por qué no, terceras oportunidades.

http://educacion.laguia2000.com/evaluacion/evaluar-en-la-escuela


Facundo Valeriano