El principio
fundamental que rige las escuelas integradoras es que todos los niños deben aprender
juntes, siempre que sea posible, haciendo caso omiso de sus dificultades y diferencias.
Las escuelas integradoras deben reconocer las diferentes necesidades de sus alumnos
y responder a ellas, adaptarse a los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje
de los niños y garantizar una enseñanza de calidad por medio de un programa de
estudios apropiado, una buena organización escolar, una utilización atinada de
los recursos y una asociación con sus comunidades. Debería ser, de hecho, una
continua prestación de servicios y ayuda para satisfacer las continuas
necesidades especiales que aparecen en la escuela.
En las escuelas
integradoras, los niños con necesidades educativas especiales deben recibir
todo el apoyo adicional necesario para garantizar una educación eficaz. La
escolarización integradora es la medida más eficaz para fomentar la solidaridad
entre los niños con necesidades especiales y sus compañeros. La escolarización
de niños en escuelas especiales o clases
especiales en la escuela con carácter permanente debiera ser una excepción, que
sólo sería recomendable aplicar en aquellos casos, muy poco frecuentes, en los
que se demuestre que la educación en las clases ordinarias no puede satisfacer las
necesidades educativas o sociales del niño o cuando sea necesario para el
bienestar del niño o de los otros niños.
"Declaración de Salamanca y Marco de Acción para las necesidades educativas especiales"
Facundo Valeriano
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